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Fertilizantes, la lucha contra el hambre

03/04/2021

Química sostenible: Economía sostenible, Salud y bienestar

Fertilizante en un campo de maiz
Lynn Betts, Public domain, via Wikimedia Commons

La inseguridad alimentaria, el hambre y la deficiencia de nutrientes coexisten con la obesidad, el desperdicio de alimentos y el aumento de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Es necesario, por tanto, implementar soluciones y tendencias innovadoras y sostenibles en las que, tanto la investigación como la industria química, tiene mucho que aportar.

En 1898, William Crookes fue nombrado presidente de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. En su discurso inaugural, señaló que si no se actuaba con rapidez el hambre se extendería en la mayoría de las naciones avanzadas. Teniendo en cuenta el crecimiento de la población y la superficie disponible de cultivo estimó que, debido a la escasez de fertilizantes nitrogenados disponibles de fuentes naturales,  en torno a 1930 no habría suficientes alimentos para todos.
Crookes pidió a los químicos que desarrollasen nuevas formas de producir fertilizantes a partir del nitrógeno atmosférico (aproximademente un 80%).
Los científicos que abordaron el problema en los primeros años del siglo XX incluyeron a Kristian Birkeland,  y Fritz Haber y Carl Bosch, cuyo proceso Haber-Bosch forma la base de la industria actual de fertilizantes nitrogenados.

La tecnología actual de obtención de hidrógeno verde se está implementando en las plantas de fabricación de NH3 Esto, junto con el empleo de energías renovables, implica un menor impacto medioambiental del proceso de fabricación. Además, informes de IFA (International fertilizar association) la innovación en los catalizadores empleados ha disminuido un 85% las emisiones de NO2, intermedio en la fabricación de nitratos para fertilizantes.

Fertilizantes verdes

Son numerosas las estrategias de revalorización de residuos para obtener este tipo de abonos.
Un equipo de investigación multidisciplinar de la Universidad de Córdoba ha conseguido generar un abono orgánico a partir del estiércol de gallina, resultado de la valorización de estos residuos del olivo y del cereal, a través del proceso de ‘co-compostaje’ (degradación controlada de residuos orgánicos mezclando residuos orgánicos sólidos). Para evitar el mal olor se incluyó, como novedad en el estudio, un tratamiento fermentativo de la mezcla previo al proceso de co-compostaje que facilitó la descomposición de la materia orgánica y minimizó las emisiones olorosas.

Investigadores de la Universidad de Almería (UAL) han demostrado, en colaboración con el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), y el Laboratorio Nacional de Energía y Geología (LNEG) de Portugal, que una microalga cultivada en aguas residuales de la producción de cerveza actúa como biofertilizante para el crecimiento de las plantas.

Científicos del Instituto de la Grasa (CSIC), y del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA, Centro Las Torres, Sevilla), han aplicado líquidos procedentes del proceso de obtención de la aceituna de mesa como biofertilizante. La nueva enmienda logra mejores resultados que las actuales tanto en el tamaño de los cultivos como en producción.

Sostenibilidad en el empleo de los fertilizantes

La sostenibilidad en el uso de los fertilizantes se basa en las 4 C , es decir, el uso “correcto” de los fertilizantes en cuatro facetas: aplicación de la dosis “correcta”, en el momento “correcto”, en el lugar “correcto” y utilizando la fuente “correcta”.
La mejora en las técnicas de análisis, el estudio y la aplicación de las nuevas tecnologías a la agricultura ha hecho posible la aplicación de las 4C

El fertirriego permite aplicar de forma simultánea el agua y los fertilizantes necesarios a través de los propios sistemas de riego. Ofrece ventajas significativas con respecto a otros métodos tradicionales, pero su manejo requiere un cálculo preciso para que se realice de forma óptima y no se emplee más abono del que realmente necesita el cultivo.
El grupo de investigación de Hidraúlica y Riegos de la Universidad de Córdoba ha lanzado una aplicación móvil, Reutivar App, que permite controlar y cuantificar la cantidad óptima de agua y fertilizantes en este tipo de sistemas de riego. La finalidad de la herramienta es dotar de criterios científicos y objetivos el fertirriego, una práctica cada vez más común pero que a veces puede acabar en un uso excesivo de fertilizantes como el nitrógeno, que causan un impacto negativo en el medio ambiente.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un reto sin precedentes, centrado en el cuidado del planeta y sus habitantes. Entre sus objetivos están poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

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