La formulación química

Es la disciplina que regula las convenciones a emplear en la utilización de fórmulas químicas mediante un sistema de símbolos y notaciones que representan las sustancias elementales y compuestas.

Una fórmula química se compone de símbolos y subíndices, correspondiéndose los símbolos con los de los elementos que formen el compuesto químico a formular, y los subíndices con las necesidades de átomos de dichos elementos para alcanzar la estabilidad molecular. Así, las fórmulas nos ayudan a identificar sustancias, saber de qué están hechas, conocer sus proporciones y saber cómo deberían reaccionar.

Antiguamente, los nombres y jeroglíficos usados por los alquimistas para representar las sustancias químicos no revelaban nada a cerca de sus componentes. Los científicos pensaron entonces que el sistema para nombrarlas debía expresar su naturaleza química. Como primer paso, todos las sustancias químicas fueron divididas en dos clases: los elementos y los compuestos, diferenciando así las más simples de aquellas formadas de dos o más elementos, debiendo ser designadas estas últimas por la unión de los nombres de los elementos combinados.

Fue el químico sueco Jöns Jacob Berzelius quien, en 1813, sentó las bases del actual sistema de notación química, eliminando los antiguos símbolos de la alquimia. Por su parte, el italiano Stanislao Cannizzaro -apoyándose en las teorías de Avogadro y Gay Lussac y utilizando la tabla de Berzelius- propuso en 1860 fijar símbolos para los elementos a partir de la inicial de su nombre latino, a la que se añadía una segunda inicial cuando fuera necesario. Por ejemplo, oro= aurum (Au); plata=argentum (Ag). Esta propuesta, que también incorporaba subíndices que indicaban los átomos de cada especie presentes en la sustancia, revolucionó el lenguaje químico al propiciar la aparición de las fórmulas.