Electrólisis del agua

Dos químicos ingleses, William Nicholson y Anthony Carlisle, hicieron pasar una corriente eléctrica a través del agua y hallaron que empezaban a aparecer burbujas de gas en las varillas de metal conductoras que habían introducido. El gas que aparecía en una varilla era hidrógeno y el que aparecía en la otra, oxígeno.

Habían descompuesto el agua en hidrógeno y oxígeno; tal descomposición por una corriente eléctrica viene causada por la electrólisis, que consiste en pasar corriente eléctrica por medio de dos electrodos, un cátodo que es el negativo y un ánodo que es el positivo. Al someter la sustancia a la corriente, ambos electrodos presentan desprendimiento de gases, por el cátodo se desprende el gas hidrógeno, mientras que por el ánodo se desprenderá el gas oxígeno.

Este proceso electrolítico es raramente usado en aplicaciones industriales debido a que el hidrógeno puede ser producido a menor coste por medio de combustibles fósiles, pero éstos tienen un impacto ambiental muy severo. El uso de hidrógeno como combustible es una alternativa altamente ecológica si se obtiene a partir de la electrólisis del agua, pues no emite CO2. Investigaciones recientes en este campo están destinadas a conseguir su producción masiva con el objetivo de reemplazar el uso de combustibles fósiles.