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Las ventajas como fertilizante de una microalga cultivada en aguas residuales de la industria cervecera

06/04/2020 - Fuente: Diego Márquez / Fundación Descubre

Las microalgas son cultivadas en aguas residuales de la producción de cerveza.

Las microalgas, unos organismos unicelulares que están desde hace décadas en el foco de grupos de investigación de dentro y fuera de Andalucía, por su potencial en ámbitos como la acuicultura, la cosmética o la alimentación, pueden funcionar también como fertilizantes agrícolas.

Con este fin, un equipo de científicos de la Universidad de Almería (UAL), en coordinación con el Instituto de Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) el Laboratorio Nacional de Energía y Geología (LNEG) de Portugal, han producido un biofertilizante empleando una de estas microalgas, la denominada Scenedesmus obliquus, producida en las aguas residuales resultantes del proceso de producción de cerveza.

Pasta de biomasa de microalga tras la centrifugación para eliminar el agua residual.

Al usar estos residuos, este grupo ha evitado la utilización de grandes volúmenes de agua limpia para la producción, y no ha tenido que añadir nutrientes para el crecimiento de las microalgas. Además, a través de su cultivo en reactores abiertos con suficiente luz solar, ha reducido considerablemente el coste de producción.

La pasta de biomasa resultante ha sido utilizada como fertilizante para el crecimiento de las plantas de pepinos, soja verde y berros, para así analizar sus efectos en comparación con el desarrollo de estos cultivos cuando no se agregan estos fertilizantes.

Entre los resultados, han comprobado que la aplicación de la biomasa de esta microalga en una concentración de 0,1 gramos por litro aumenta la germinación de las semillas de estos cultivos en un 40 por ciento. Asimismo, este microorganismo potencia una hormona esencial en el crecimiento del tallo, como es la denominada giberelina, y otra que interviene principalmente en el desarrollo de la raíz de la planta, la auxina.

Trabajos con microalgas ‘Scenedesmus obliquus’.

Entre otras cuestiones, este equipo investigador ha analizado si es necesario romper o no las células de esta microalga para poderla utilizar como abono. “Las sustancias que nos interesan se encuentran en el interior de las células. Según la especie de microalga que vayamos a usar, la pared celular puede ser más o menos difícil de romper”, ha indicado a la Fundación Descubre Elvira Navarro, científica de la UAL que ha participado en esta investigación.

Los trabajos pertenecen a un proyecto europeo desarrollado en los tres últimos años por la UAL en las instalaciones del centro Ifapa de la Cañada de San Urbano, en Almería. Con ellos se abre una posibilidad mayor a la explotación de las microalgas como aliadas en la producción agrícola del futuro.

No es ficción, es ciencia, es actividad bioquímica natural a vista de microscopio y al servicio de la tierra, que, en paralelo, podrá ir prescindiendo de fertilizantes industriales contando con las microalgas como aliadas.

Más información en #CienciaDirecta: Aplican como fertilizante una microalga cultivada en aguas residuales de la industria cervecera