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Investigan la reutilización de residuos para elaborar productos dedicados a la salud de la mujer

15/01/2026 - Fuente: Universidad de Sevilla

Fotografía ilustrativa del artículo

El objetivo de una investigación desarrollada por las universidades de Sevilla y el País Vasco es convertir residuos procedentes del cangrejo, los insectos o el calamar, en un recurso de alto valor, el quitosano, mediante la aplicación de principios de economía circular e innovación tecnológica. Los científicos trabajarán en los procesos de extracción y modificación, para obtener quitosanos con propiedades ajustadas a distintas aplicaciones. Esto permitirá desarrollar emulsiones avanzadas que podrán utilizarse como base de productos cosméticos o alimentarios funcionales, orientados específicamente al bienestar de la mujer.

Una investigación liderada por la Universidad de Sevilla pretende transformar distintos residuos, como las cáscaras de cangrejo de las marismas del Guadalquivir, en biomateriales avanzados para el desarrollo de cosmecéuticos y nutracéuticos. La iniciativa cuenta con la financiación pública del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades por un importe superior a los 350.000 euros.

El proyecto se realiza en coordinación con la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), ha sido concedido en el marco del Plan Estatal de Investigación 2024–2027 y se extenderá durante cuatro años, hasta 2029. Su objetivo es convertir un residuo en un recurso de alto valor, como el quitosano, mediante la aplicación de principios de economía circular e innovación tecnológica. El quitosano es un biopolímero biodegradable y biocompatible que puede obtenerse a partir de diferentes residuos procedentes del cangrejo, los insectos o el calamar. 

Bioactivos beneficiosos para la salud de la mujer

El catedrático de la US y coordinador del proyecto Carlos Bengoechea explica: “La economía circular no es un concepto teórico de moda, sino una oportunidad para la industria, para todos. En un momento en que se plantea la escasez de recursos naturales en un mundo superpoblado, es necesario incidir en la reducción de residuos mediante su aprovechamiento”. En este sentido, el proyecto abre la puerta a nuevas formas de valorización de subproductos alimentarios, reduciendo el impacto ambiental y generando valor añadido. “Pretendemos modificar químicamente un biopolímero como la quitina, presente en diferentes residuos, para obtener el quitosano adecuado para cada aplicación. Vamos a desarrollar productos de características muy diferentes entre sí, desde una bebida enriquecida con bioactivos a un apósito que se aplicaría en diferentes partes del cuerpo”, añade.

El quitosano es un biopolímero biodegradable y biocompatible que puede obtenerse a partir de las cáscaras de crustáceos.Más allá de su vertiente medioambiental, la iniciativa presenta una dimensión social. Nuria Calero Romero, investigadora principal de la iniciativa, subraya que “todos los productos a desarrollar van a incluir bioactivos cuidadosamente seleccionados para producir un efecto beneficioso en la salud de la mujer. En concreto, estamos abordando problemas que afectan a muchas mujeres, como los síntomas asociados a la menopausia, y que históricamente han sido poco investigados. Es fundamental que la ciencia también responda a estas necesidades”.

Innovaciones para la industria cosmética y alimentaria

La investigación combina tecnologías avanzadas de formulación con un enfoque multidisciplinar que integra conocimientos en química, ingeniería, ciencia de los alimentos y ciencia de materiales. El objetivo final es desarrollar formulaciones innovadoras con potencial de transferencia a la industria cosmética y alimentaria. Entre ellos, cremas y geles cosméticos, bebidas y hasta parches que liberarán bioactivos con propiedades beneficiosas para la salud (antinflamatorias, estrogénicas, …).

El proyecto se desarrolla en colaboración con el grupo de investigación del País Vasco liderado por Koro de la Caba, con el que la Universidad de Sevilla mantiene colaboración científica. Además, cuenta con un amplio equipo internacional, entre el que destaca la participación como supervisor de David Julian McClements, referente internacional en ciencia de los alimentos, de la Universidad de Massachusetts Amherst (Estados Unidos). Estas colaboraciones, junto con otras establecidas con grupos de investigación de Italia y Portugal, refuerzan la cooperación científica entre universidades y consolidan a la Universidad de Sevilla como un referente en investigación aplicada, sostenibilidad y valorización de residuos.

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