La vacuna

Se denomina inmunización o vacuna al proceso para iniciar o aumentar la resistencia frente a una enfermedad infecciosa. Consiste en inocular en la sangre una solución de antígenos que, una vez en el organismo, provocan una respuesta de ataque para eliminarlos, denominada anticuerpos. Esta respuesta genera memoria inmunológica, protegiendo al individuo frente a la enfermedad.

Las primeras evidencias de estas prácticas tienen su origen en China, aunque el término vacuna fue utilizado por primera vez por el inglés Edward Jenner (1749-1823). Jenner comprobó que los granjeros de la época que estaban en contacto con la viruela de vaca eran inmunes a la viruela humana, que era mucho más patógena. Así, el 14 de mayo de 1796 extrajo un virus purulento de una granjera contaminada y lo inoculó en el brazo de un joven (James Phipps), quien al cabo de varios días presentó en la vacunación una pústula que se curó por sí sola. Posteriormente demostró que el joven no era afectado por la
 enfermedad

Luis Pasteur estudió los trabajos de Jenner y comenzó a inyectar microorganismos debilitados en animales. Descubrió una vacuna para el cólera de las aves y el ántrax del ganado, pero el mayor éxito lo obtendría al desarrollar la vacuna contra la rabia, en 1885.

Los niños nacen con una inmunidad natural contra la enfermedad gracias a la transmisión de anticuerpos de la madre al feto a través de la barrera placentaria. Esta inmunidad se mantiene durante el periodo en que los niños son amamantados al pecho. La vacunación es un medio de desencadenar la inmunidad adquirida. Esta es una forma especializada de
 inmunidad que aporta protección duradera contra antígenos específicos, responsables de ciertas enfermedades. Las vacunas son el principal logro de la investigación biomédica y una de las principales causas de la mejora de la salud y la calidad de vida del ser humano.