¿Cómo evitan los protectores solares los efectos negativos frente a los rayos UVA y UVB?
Clickmica   

Los rayos ultravioletas (UV) son radiaciones electromagnéticas frías que forman parte de la radiación solar y cuyas frecuencias son mayores que las de la radiación violeta, designándose como del tipo A (rayos UVA) las más cercanas a la zona visible y siguiéndoles en contenido energético las UVB y UVC. Solamente nos llegan las menos energéticas, pues las UVC se absorben en la atmósfera y las UVB en la capa de ozono.

Activan en la piel la producción de melanina, responsable del bronceado y pueden ser beneficiosas o perjudiciales para la salud según tipos y dosis: transforman las provitaminas D en vitaminas, que favorecen la fijación del calcio en los huesos, pero también pueden causar daños que van desde enrojecimiento de la piel (eritema), daño ocular (inflamación de la córnea o de la conjuntiva) e incluso cáncer, pues son mutagénicas.

La finalidad principal de los protectores solares es prevenir o disminuir los efectos perjudiciales, permitiendo un bronceado indoloro. Los grupos de protectores pueden ser:

  1. Físicos. Llevan agentes bloqueantes que forman una barrera opaca a la luz, como el dióxido de titanio y el óxido de zinc, que reflejan y dispersan prácticamente toda radiación ultravioleta y visible, evitando o minimizando tanto la quemadura como el bronceado. El óxido de zinc es el más eficaz y el tamaño de las partículas es un factor de considerable importancia en tales preparados.
  1. Químicos. Absorben selectivamente las radiaciones nocivas, dejando pasar otras. El tipo más importante de filtro solar actúa absorbiendo la radiación eritemógena ultravioleta (longitudes de onda 290-320 µm) mientras deja pasar las superiores a 320 µm, con lo que permite el máximo efecto bronceante. Hay que evitar que se descomponga reduciendo su eficacia u originando compuestos tóxicos o irritantes.

Respondida por María Dolores Jaén Cañadas

Enviada por Raúl García.