Aleación de hierro para cuerdas de instrumentos musicales

Originariamente las cuerdas de los instrumentos musicales se fabricaban a partir de biopolímeros naturales, conocidos comúnmente como “tripas”, debido a que procedían de intestinos animales. Sin embargo, este material era difícil de manipular y afinar, así como muy propenso a quebrarse.

En 1890 aparecieron las primeras guitarras con cuerdas de aleación de hierro más fáciles de manejar y mucho más resistentes. Pero el estudio de nuevos materiales para la fabricación de cuerdas no había hecho más que comenzar. En la década de los años 30 del siglo XX, aparecieron nuevas cuerdas para guitarra basadas en polímeros sintéticos, como el nailon. Ya en los 90, llegaron las cuerdas metálicas recubiertas con un polímero natural o sintético. Sin embargo, estas capas podían llegar a afectar a la viveza de los sonidos, especialmente en el caso de las guitarras. Este problema fue solucionado durante la misma década, con el uso de politetrafuoretileno (PTFE), comercializado con el nombre de Teflón. La empresa W.L. Gore y Asociados desarrolló un proceso llamado Elixir que disponía una película en espiral de este polímero en la cuerda de metal tradicional.