La pasteurización

El químico francés Louis Pasteur (1822-1895) da nombre a este proceso térmico al que son sometidos líquidos como la leche, la cerveza o el vino con el objeto de reducir los agentes patógenos que puedan contener: bacterias, protozoos, mohos, levaduras, etc.

Fue descubierto por Pasteur el 20 de abril de 1864, con la ayuda de su colega Claude Bernard.



Este método consiste en encerrar el líquido en una cuba sellada donde se le somete a una alta temperatura durante un tiempo corto, eliminándose así los microorganismos que pueden degradar el producto, pero sin alterar con ello la estructura física, los componentes químicos y sus propiedades en general. Tras la operación, los líquidos tratados se enfrían rápidamente y son sellados herméticamente.

A diferencia de la esterilización, en la pasteurización el objetivo primordial no es la eliminación completa de los agentes patógenos sino la disminución sensible de sus poblaciones, alcanzando niveles que no causen intoxicaciones alimentarias a los humanos, ya que no destruye las esporas de los microorganismos, ni elimina todas las células de microorganismos termofílicos.

Este avance científico mejoró la calidad de vida al permitir que ciertos productos alimenticios básicos, como la leche, pudieran ser transportados largas distancias sin que la descomposición los pudiera afectar.