Investigadores de la US estudian cómo conocer el color de las cosas sin mirarlas
Lunes, 29 de Octubre de 2012 00:00

El grupo de investigación Color y Calidad de los Alimentos de la Universidad de Sevilla trabaja con una innovadora técnica instrumental que emula el análisis sensorial que no requiere el ojo humano, consolidándose como referente internacional en el estudio del color, tras más de 30 años de trabajo.

Este grupo, que comenzó analizando la calidad de los alimentos según su color, en la actualidad ha extrapolado sus conocimientos como consultor en sectores tan diversos como las bellas artes, la arquitectura, la industria textil o del automóvil, entre otros.

El responsable del grupo, el catedrático Francisco José Heredia Mira, recuerda que el color es una propiedad psico-física por lo que un mismo objeto puede tener un color diferente según la persona que lo observe. Para obtener un valor exacto, estos expertos trabajan con una técnica instrumental que emula el análisis sensorial a un alto nivel que no requiere del ojo humano. “A través de instrumentos y cálculos matemáticos podemos saber el color exacto de las cosas sin ni siquiera mirarlas”, afirma Heredia Mira.
Las diversas líneas de investigación que llevan a cabo incluyen, en primer lugar, el desarrollo de nuevas metodologías rápidas de control de calidad, como la Colorimetría Triestímulo; las relaciones entre el color, la composición química y la apreciación sensorial en diferentes alimentos, tales como vinos y otros derivados de la uva, zumos, aceites o mieles, además de estudios relacionados con la implantación de sistemas tecnológicos de control de la calidad, o el análisis organoléptico y nutricional en alimentos tanto de origen vegetal como animal.


Estos estudios son muy demandados en la industria alimentaria como parámetros de control de calidad. Se emplean por ejemplo para conocer la capacidad de envejecimiento del vino, “a través del color sabemos sobre su estructura y eso nos dará la información necesaria para decidir si es un caldo óptimo de reserva, con mucho cuerpo para ser envejecido, o bien es un vino joven para ser consumido en ese momento”, explica. 

El color también lleva asociado en ocasiones información nutricional como puede ser el caso de la actividad vitamínica A de los carotenoides de la naranja o los antioxidantes del color rojo del tomate, pero yendo aún más allá se puede determinar la variedad de una familia de fruta como la fresa analizando su textura visual.


En contextos totalmente diferentes, los estudios desarrollados por el equipo de Heredia son aplicables en tareas de restauración para saber el tono que hay que reproducir en una determinada obra de arte, en la industria química así como en la propia arquitectura.


FUENTE: SINC