¿Por qué lloramos cuando pelamos una cebolla?

Enviado por Ana Soria (Sevilla).

No a todas las personas les gustan las cebollas y entre los motivos de este rechazo destacan su olor penetrante y persistente, así como su sabor picante, más o menos acentuado según variedades.

Estas características también las presentan otras plantas pertenecientes al mismo género botánico (Allium), como el ajo o el puerro, y hay quienes opinan que no son sino medidas de protección ante el ataque de parásitos y de depredadores. Los responsables son diversos compuestos  orgánicos derivados del azufre (sulfuros, disulfuros o sulfóxidos), naturalmente presentes en sus aceites esenciales.

Cuando cortamos la cebolla, ésta se ‘defiende’ del ataque liberando un enzima presente en sus tejidos, la alinasa, que convierte a los sulfóxidos del bulbo en ácido sulfénico, inestable, y que se transforma en syn-propanotial-S-óxido, el cual se difunde en el aire. Cuando entra en contacto con el ojo lo irrita y éste, para protegerse, segrega lágrimas a fin de expulsar al agente agresor.