Olla a presión

El físico anglo-francés Denis Papin, conocido por su trabajo sobre el poder del vapor, inventó en 1679 el digesteur o "digestor a vapor", con el objetivo de reducir el tiempo necesario para cocinar alimentos.

Este recipiente hermético utilizaba presión de vapor para incrementar el punto de ebullición del agua y, así, poder cocinar más rápido, de manera que la carne y otros alimentos podían cocerse en menos tiempo que en las ollas convencionales.

Papin presentó su invento en la «Royal Society» de Londres en el año 1681, pero la novedad no prosperó y quedó como un estudio científico más. Sin embargo, le sirvió para ser admitido como miembro de esta prestigiosa sociedad científica.

No fue hasta el siglo XX que se hizo realidad el invento y se comenzaron a fabricarse ollas a presión. Así, habría que esperar hasta 1919 para que se concediese la primera patente de lo que se denominó olla express. Fue al zaragozano José Alix Martínez, residente en Zaragoza (España). A partir de ahí se fueron perfeccionando, siendo cada vez más rápidas y seguras.