Descubrimiento del fósforo

Símbolo P, número atómico 15, peso atómico 30.9738. El fósforo, del latín phosphorus, y éste del griego phosphoros, portador de luz, es el elemento base de gran número de compuestos, de los cuales los más importantes son los fosfatos.

En todas las formas de vida, los fosfatos desempeñan un papel esencial en los procesos de transferencia de energía, como el metabolismo, la fotosíntesis, la función nerviosa y la acción muscular.

Este elemento fue descubierto por el alquimista alemán Hennig Brandt en 1669, en Hamburgo, al destilar una mezcla de orina y arena mientras buscaba la piedra filosofal. Al evaporar la urea obtuvo un material blanco que brillaba en la oscuridad y ardía como una llama brillante. De ahí que a las sustancias que brillan en la oscuridad se las llame fosforescentes. Brand mantuvo su descubrimiento en secreto hasta que, en 1677, otro alquimista alemán, Kunckel, lo redescubrió.

El fósforo no se encuentra nativo en la naturaleza, pero forma parte de numerosos minerales. Es muy reactivo y se oxida espontáneamente en contacto con el oxígeno atmosférico emitiendo luz. El fósforo blanco es extremadamente venenoso y muy inflamable. El fósforo rojo no se inflama espontáneamente en presencia de aire y no es tóxico, pero debe manejarse con precaución ya que puede producirse la transformación en fósforo blanco y la emisión de vapores tóxicos al calentarse.