La nitroglicerina

La nitroglicerina, descubierta en 1846 por el químico italiano Ascanio Sobrero, es un compuesto orgánico que se obtiene mezclando ácido nítrico concentrado, ácido sulfúrico y glicerina. El resultado es un líquido altamente explosivo y muy sensible a cambios de temperatura y movimientos, haciendo complicada su manipulación.

Usualmente se transporta en cajas acolchadas a baja temperatura para disminuir el riesgo de explosión, ya que si sobrepasa los 41 °C (temperatura límite estimada) se produce una reacción muy violenta debido a la agitación intermolecular. Es un explosivo tan potente e inestable, que resultó demasiado delicado incluso para la guerra. Su empleo en tiempo de paz para abrir carreteras a través de las montañas y para mover toneladas de tierra era también peligroso. El índice de mortalidad era mayor aún si se utilizaba descuidadamente. Su propio descubridor llegó a manifestar: “cuando pienso en todas las víctimas que murieron en explosiones de nitroglicerina, y los terribles estragos que causó, y que posiblemente continuarán ocurriendo en el futuro, me hace sentir avergonzado de admitir que es mi descubrimiento”.

La nitroglicerina es el componente principal de algunas mezclas explosivas como la abelita. Además, tiene usos en medicina, como vasodilatador para el tratamiento de la enfermedad isquémica coronaria, el infarto agudo de miocardio y la insuficiencia cardíaca congestiva.